Guía práctica para ser ser un abuelo joven

Cuando se reflexiona un poco sobre lo que los abuelos pueden hacer y lo que no deben hacer en relación con la educación de los nietos, surgen las primeras dudas. ¿Le consiento demasiado? ¿Soy muy estricto?

Puede ocurrir que los hijos casados, por una temporada, vivan en casa de sus padres, coincidiendo bajo el mismo techo abuelos jóvenes, hijos casados y nietos pequeños. O también, que viviendo cada uno en su casa se mantenga una relación muy cercana entre los abuelos jóvenes y sus nietos.

Cada situación requerirá diferentes orientaciones generales respecto a la acción educativa de los abuelos. Se pueden establecer unos criterios, más o menos generales, que abarquen todas o casi todas las situaciones, respecto al papel educativo de los abuelos.

Refuerzo de la acción educativa de los padres

Para que se dé una feliz convivencia entre abuelos e hijos casados, es necesario un respeto mutuo. Los hijos han de respetar la casa y las costumbres de sus padres. Los abuelos, por sus parte, deben valorar la nueva familia creada por su hijo/a y tener la máxima consideración hacia su modo de ser y de hacer las cosas.

Así, cada actuación de los abuelos deberá reforzar, del modo más natural, los criterios educativos de los padres, evitando todo conflicto o contradicción en su modo de educar. En ocasiones requerirá cierto esfuerzo y preocupación por ambas partes, pero esto es fundamental.

Orientaciones para los abuelos

No interferir, si los padres están sancionando una falta cometida por el pequeño.

Preguntarle al nieto, cuando pide que se le compre algo, si la mamá o el papá van a estar de acuerdo con esa compra.

Darle la razón a los padres cuando los nietos vienen con una queja.

Por su parte, los padres pueden hacer cosas para favorecer la acción educativa de los pequeños. En primer lugar, han de enseñar a los hijos a respetar y querer a los abuelos. Para ello, lo principal va a ser su modo de comportarse y no las palabras.

GUÍA PARA LOS ABUELOS JÓVENES

Los pasos para favorecer que los abuelos jóvenes desarrollen una labor educativa positiva con sus nietos son los siguientes:

Aceptarse a sí mismos. Los abuelos recién estrenados se encuentran con nuevas responsabilidades para las cuales, normalmente, no están preparados. Deben reconocerse a sí mismos como abuelos con unas funciones concretas.

Prepararse y entrenarse. Los nuevos abuelos no deben limitarse a presumir de nietos, deben empezar desde el primer momento a prepararse, conocer sus capacidades y responsabilidades.

Abuelos y nietos habrán de “crecer” juntos. El desarrollo como abuelo va a ir a la par del crecimiento del primer nieto.

Su responsabilidad educativa –padres, nietos- no termina nunca. El abuelo no tiene estricta responsabilidad de educar a sus nietos, pero de diversos modos debe estar siempre presente en su educación.

Deben respetar la voluntad de sus hijos con respecto a sus nietos. Los abuelos en su quehacer educativo no pueden olvidar que son dos veces padres, pero deben respetar a sus hijos como primeros responsables en la educación de los pequeños.

Los abuelos, sobre todo, son una fuente de transmisión cultural, de costumbres y experiencias. Así, el papel educativo de los abuelos es denominado, muchas veces, como “acción cultural”.

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